El futuro de mi empresa: la planificación financiera estratégica

Decía Peter Drucker que “la planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”. Puro sentido común.

Porque aunque no nos demos cuenta, en nuestra día a día lo hacemos constantemente… Pongamos como ejemplo nuestras vacaciones de verano. Acabamos de disfrutarlas y ya estamos especulando sobre las del año que viene. Ya pensamos en alternativas de destinos y, sin mucho tardar, empezaremos a buscar características, itinerarios, sitios a visitar, precios…

Y empezarán a surgir toda una batería de preguntas. ¿Podré ahorrar suficiente? ¿Qué alternativas tengo para pagarlo? ¿Qué opciones de transporte tengo? ¿Con cuanta antelación tendré que reservar para conseguir mejor precio? ¿Podría conseguir financiarlo?…

Si nos hacemos todas estas preguntas, es porque somos conscientes de las limitaciones de nuestros recursos y de lo importante que es decidir en qué acciones vamos a destinarlos y donde puedo conseguirlos.

Pues esto mismo es lo que debemos pensar para nuestras empresas. Ya tenemos decidido que queremos unas vacaciones para el próximo verano. Ahora tenemos que empezar a reflexionar sobre lo que queremos para nuestro proyecto. Así que empecemos…

No estamos solos… Nuestra empresa se halla en medio de la vorágine del mercado. Empezamos analizando nuestro entorno, sus oportunidades y amenazas.

Seguro que pensamos que nadie mejor que nosotros conoce nuestra empresa. Pero, ¿nos hemos parado a pensar en ella de una forma estratégica, un poco más allá del día? Seguimos con el análisis interno: las fortalezas y debilidades de nuestro negocio.

Ya tenemos una base para empezar a pre-diseñar nuestro plan de estrategia financiera:

  • Fijación de objetivos: ¿dónde queremos ver nuestra empresa en el corto, medio y largo plazo? ¿cuáles serán nuestros objetivos de acción e inversión?
  • Diseño de un procedimiento para encontrar distintas soluciones: debemos pensar en los medios y herramientas que nos permitirán alcanzar nuestros objetivos; y dónde y cómo los financiamos.
  • Elección de la mejor solución: nuestro particular “stress test” de las diferentes opciones, proyectando las posibles consecuencias futuras de las decisiones presentes.
  • Establecimiento de mecanismos de control en diferentes tiempos del proceso, que nos permitan tomar en todo momento acciones correctoras.

En definitiva, la planificación financiera no es sino un proceso que permite analizar las influencias mutuas entre las alternativas de inversión y de financiación de las que dispone o puede disponer la empresa. Es decir, “pre-balanceamos” nuestro activo y pasivo con fin de evitar sorpresas y comprender las conexiones entre las decisiones actuales y las que se produzcan en el futuro.

No lo dude, “la mejor manera de predecir el futuro es crearlo”… (más P. Drucker)

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